Celeny, la
hermana de mi amiga Sara, se sum贸 a la gran lista de madres adolescentes de
Venezuela. Hace cinco meses mi amiga me dec铆a: “no puedo ir a la uni, tengo un
problema”, y en mi cabeza ya sab铆a cu谩l era el problema. Cuando lleg贸 al d铆a
siguiente y me dijo “adivina qu茅 pas贸 con Celeny”, yo le dije “est谩
embarazada”, y como pitonisas, como viejas dijimos lo sab铆amos.
Como pasa el
tiempo de r谩pido, hoy Celeny ya es mam谩 con diecinueve a帽os cumplidos, tiene
como pareja un joven de veinticuatro a帽os que no tendr谩 m谩s de un a帽o
conoci茅ndolo. Viven en la iglesia evang茅lica que les prestan a la mam谩 de Sara
y sus tres hijas menores, adem谩s el beb茅 y el joven que embaraz贸 a Celeny,
mientras ella construye su casa.
Celeny, es una
joven que me parece tan bonita, con el cabello liso negro, medio mulata, ojos
claros achinados y aunque peque帽a, siempre aparent贸 m谩s edad que mi amiga y yo.
Que sin saber por qu茅 tuvo relaciones con un hombre, quien ya tiene otra hija,
sin protecci贸n y la pre帽贸. Y para que esto empeorara, tuvo un parto terrible en
un lugar llamado El Seguro en La Guaira.
Cuando llegu茅
a visitarla, la encontr茅 sentada, hinchada y con mucho dolor dijo “me duele el
rabo, me siento mal”, ten铆a apenas cinco d铆as que hab铆a dado a luz. Mi amiga
Sara quiere denunciar el lugar porque verdaderamente fue horrible. A Celeny la
atendieron dos pasantes, que por como la trataron concluimos que estudian
medicina simplemente por el dinero, tuvo que calarse desde insultos como: “no
grites, cuando lo estabas haciendo no gritabas, no te dol铆a” hasta la parte de
la placenta que le dejaron adentro. A Celeny le dol铆a todo, y solo te dice que
la deshuesaron, la picaron, la cocieron, la volvieron a picar y la volvieron a
coser. Ni contar de los tactos que tuvo que soportar desde el domingo que le
dieron los dolores en la parte de arriba del est贸mago, primero una doctora le
dijo: “no hija esos dolores no dan as铆 qu茅dese tranquila, vamos a hacerte un
t谩ctico, si apenas has dilatado uno”; otra que vino y le hizo el tacto tan
brusco que comenz贸 a romper fuente.
Y al
momento de parir fue tan fuerte el f贸rceps que el dolor era insoportable, todo
el mundo le hab铆a aconsejado que no gritara porque ser铆a peor, as铆 que ella aguanto
toda obediente, mientras dos principiantes ensayaban con ella sin supervisi贸n
alguna. Apenas pari贸 la hicieron levantarse y le vino una hemorragia. Incluso
esa noche empeor贸 la cosa, hasta espuma le sali贸 por la boca.
Resulta que
hoy en d铆a todos quieren hacer cesar铆a y cuando una “ni帽a” va a parir parece
que es peor, pues no s贸lo tiene que cargar con la culpa que le acarrea la
sociedad si no que los doctores le traten mal por esto, cuando la cesar铆a es
algo nuevo, pero claro, como vale m谩s plata. La mujer debe tener el derecho de
parir, sin miedos, con una buena atenci贸n y que no quede para ella como una
experiencia traum谩tica por culpa de unos negligentes. Seguimos cuestionando que
las adolescentes no deber铆an tener hijos a temprana edad, pero ¿acaso eso
justifica poner sus vidas en peligro?
El
Valle, 13 de mayo de 2014.
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