María, es de termales, el pueblo que fue fundadora su bisabuela que no quiso vivir más en Arusi y junto a una hermana llegaron a vivir en la paz de Termales. Dónde habían unas termas, que ya después se volverían el atractivo turístico número uno del municipio de Nuqui. Es por esto que la mamá de María hoy día vive felizmente de sus empanadas de atún (albacora) las mejores del lugar, además la mamá de María, doña Jenny o mejor conocida como Mejillón, obvio es la mejor cocinera de termales. Hoy día también disfruta de su casa posada, que construyó con tanto esfuerzo. Y gracias a Jessik la hermana de María, una mujer de mundo con gran visión, propuso que usarán la finca dónde se ve un hongo luminiscente en las noches, como atractivo turístico y esto si que ha puesto a valer a la mamita, aunque es mucho trabajo, estás caminatas permiten que la mamita le de a Solecito la hermana menor de todas, la consentida, la vida que se merece. No como a Lupita y Yoli, las hijas mayores que si les tocó duro porque en ese entonces a la mamita si le tocaba trabajar en las cabañas de la playa más linda de Nuqui, la tal Guachalito, y así las niñas se criaron solas. María hoy por hoy ayuda a su hermana Jessik en el bar, pero sobretodo pasa el tiempo con su abuelita, que aunque algunos nietos digan que tuvo un carácter muy fuerte de joven, el hobbie de María es pasar tiempo con su abuelita. De resto estar con su amada familia Valencia, llevar a su sobrina y más amada ojos de María, Alana al CAI, jugar con ella, bañarla, amarla. También con Ithan y Lucia sus otros sobrinos. Cuándo alguien cumple años van a coqui a bailar hasta cansarse. Con el mejor tío de todos Peruchera, el único papá que conocieron María y sus hermanas; quien disfruta de imitar a Diomedes, cuando se pone a bailar. O bailar con María tal cual artistas, la última pista famosa típica panameña, “probando es que se sabe”. O acompañar a su primo Santiago, un surfista reconocido al amado Cabo Corrientes, un lugar que el hombre logró poblar entre playas de piedras que parecen la luna totalmente, dónde no hay nadie solo el hermoso bosque selva tropical de un lado y un mar bravisimo del otro, solo para surfistas profesionales y para las personas que saben disfrutar de la soledad.
Pero María ya se casó, un paisa la enamoro, no exactamente un paisa pero en el Pacífico todo el foráneo es paísa. Entonces vive con el en La Cuevita en Bahía Solano, una playa para su mama peligrosa, para muchos la playa de los malos. Para María su paraíso, la playa de las tortugas, aquí no hay luz de ningún tipo, recién con su hermano Pacho, ser con que los unió la vida van construyendo un paraíso, por lo menos ya va lo más importante el jardín lindo y bello. Pacho junto con su compa Sandra y María y Óscar viven en esta tranquilidad dónde hacen lo que quieren, fuman yerbitas santas, limpian la playa, que se la pasa siempre con sus pujas y se ensucia y ensucia, construyen cada quien su casita con madera reciclada. Y sobre todo van y bañan en la hermosa laguna de La Cuevita, un idilio de lugar de agua dulce y cuando sube la marea obvio de agua salada.
La temporada de ballenas, la pasan en el mejor lugar para este tiempo, elJardín Botánico del Pacífico y aunque es duro, es mejor en estos días ayudar a los biólogos, que tratan lo mejor posible de visitar a las ballenas sin afectarlas demasiado, cosa de humanos al fin y al cabo. Pero aquí María se vuelve la muchacha de Adelina, su abuela adoptiva fabulosa que no se cansa nunca y pasa todo el día haciendo cosas y ocupando a María, a María esto la hace la más feliz del mundo y con Chachita, la hija de Adelina y persona más importante del lugar, pues se dedica todo el tiempo al jardin. Además aquí María pasa el día con Marle ayudándola en la limpieza de la cocina y su hija Angie el personaje más característico de Mecana, en Bahía Solano.
Ya cuando se acaba la temporada, María y Óscar van en kayak a huina a visitar a sus parceros Felipe y Liz, divinos y a veces a pegarse una fiesta. También se van de excursión al mejor lugar de bahía Solano, la cascada El Tigre y a pesar de los fantasmas, se quedan mínimo tres días para saludar al nacimiento de la cascada y bañarse en los infinitos pozos. O se van a acampar a la playa de Cocalito en el Parque Nacional Utria.
De resto María se embarca en su Carlos Mauricio, el barco de su tío Tito, aquí se va para Buenaventura, a visitar a su otra madre adoptiva Yanensi en su loma, el mejor lugar de Buenaventura lo más hermoso, y pasa aqui visitando a su abuelo Robinson para qur le cuente todas sus historias de navegación, o a su tía Mari que volvio de Italia y hace los mejores ravioles de piangua del mundo. Si no está en casa de la mamita Yanensi dónde siempre hay mucho que hacer para atender una casa gigante que vive del turismo.
A veces algún fin de semana se va a la barra a fumar yerbitas envueltas en tabaco con sus parceros surfistas y por qué no a tomarse unos traguitos de curao y visitar a su mejor amiga Mayra y sobrino Danny, y familia Pacheco en su nuevo negocio Coco Bongo.
María sigue viajando por su amado Pacífico en su Carlos Mauricio, pero antes de partir de Buenaventura parcha sus artesanias en el parque, y visita a su amada hermana Luisa y sus tres hijos, que María sin entender igual ama verlos, pero no sabe porque su hermana ha decidido vivir en este lugar.
Toca el sur, a María se le pone el corazón chiquito, el sur le da un poco de tristeza por la violencia, pero aquí queda el lugar preferido de María su refugio, su Isla Gorgona, lo más hermoso, lo más lindo, lo más enigmático, aquí pasa mucho tiempo bajo del agua, práctica la apnea que aprendió gracias a su amiga Liz en Huina, y ve la vida marítima mas hermosa del mundo. Pelea con Inparques para que la dejen acampar, para sentir la naturaleza viva, ver las serpientes. Hacer ceremonia para que se limpie este lugar que fue tanto tiempo un lugar de oscuridad. Pero el lugar preferido desde que logra ver la isla, y ve como tiene hasta forma de boa constructor después de comer tal como dibujaEl Principito una serpiente. Antes de ir a la isla obvio pasa por Guapi y visita a sus parceros buzos Pepe y Diego, a la familia Aguiño en general.
Para irse más al sur y pasar rápido por el Parque Nacional Natural Sanquianga principalmente a Amarales, su sueño de manglares inmensos que ella ama caminar. Saluda a don Robinson muy respetuosamente, el presidente del consejo comunitario. Y su papá adoptivo Climaco, un hombre con una misericordia infinita, la recoje para que descanse en su humilde hogar y llevarla al día siguiente a Satinga pa que siga en su Carlos Mauricio. María casi siempre va para este recorrido con su amiga Jessik, que ama tanto a Isla Gorgona como María.
Para terminar en la amada Tumaco, e ir al morro y ver la peñita, el arco y observar a las hermosas mujeres de Tumaco. Aquí gracias todo a su papá Ovidio, esposo de su mamá Yanensi de la loma. Y se va a su playa preferida de todas, a estar totalmente sola en Bocagrande, y ayudar los fines de semana en el restaurante de la tan querida Doña Gloria, María del Mar es la casa donde se encuentra con las vaquerianas, mujeres del pueblo nativo vaquería que queda en el manglar, y se movió para este lugar después del último maremoto. Lugar realmente ancestral, pues aquí todavía habitan brujos, blancos y negros, y aunque dicen que hacen mucha brujería mala como amarrar a los niños en los vientres de las madres para que no nazcan naturalmente, o personas con mala espalda que hacen que las recetas queden mal. Estos brujos con tanto conocimiento ancestral de magia, curan picadas de serpiente y cualquier enfermedad. Un pueblito que según Yoli, nativa de vaquería y cocinera de María del Mar, quien a sus 20 años ya es madre por elección porque en este pueblo la mujer tiene como fin último y único procrearse, no conciben la vida de la mujer sin hijos.
Y así vive la vida, la María por su amado Pacífico, por su territorio bendito, donde tuvieron la fortuna de terminar sus ancestros africanos y dónde aún sobreviven los pueblos indígenas que seguramente también están en sus genes. Pidiendo lo más importante la paz permanente de su territorio, que ya no desplacen pueblos, que el pueblo pueda vivir en paz, la paz que tanto se necesita, la paz que tanto desea. Quisiera que se ese polvo blanco no fuese más que un sueño, y no existiese y se esfumará y todos los malos que lo rodean también. Solo pidiendo la paz de su Pacífico.
Marifer Gomez, nació en Caracas un 29 de julio de 1992. Estudio Sociología en la Universidad Central de Venezuela y Teatro mención Dramaturgia en la Universidad Experimental de las Artes. Se dedica actualmente a hacer voluntariado por el Pacífico. Escribe en su mayoría crónicas.
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