"Le hubieses dicho que tu risa era sensible"
El bello que nunca fue.
De repente el manda a callar mi risa,
el tan artista, tiene un oído "sensible"
y me pongo en su lugar.
Si a mi algo me molestara también lo diría.
Entonces yo debo actuar como sumisa
y ser parte de su dominación.
Para no dañarlo,
para no ser egoísta,
para no sentirme la mala...
Valorando aquello que me gusta tanto
que es el derecho del otro...
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