De
sus manos, de sus ojos, de su complicidad, de su aguante, de un no puedo decir
no, de su boca que no conocí, pero sobretodo de sus manos creadoras.
De
lo que provoca, de suponer que no pertenece aquí, que está llegando a otro
espacio.
De
su belleza desde el primer día, de su voz que transmitía dar amor, de que ojalá
se repitiera.
De
su manos de creador.
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