Los d铆as en la selva de cemento, a veces parecieran empeorar para LaMari, entre acostumbrarse en ver las colas para comprar un pan que parecieran un mal sue帽o por lo largas que son, y todos comprando las canillas y comi茅ndoselas de una vez porque la ansiedad es insoportable. Van todos con su canilla, con su pedazo caliente en la boca.
Que quede claro que como me leas es tu compromiso, solo escupimos conejos.
El calor que hace recordar aquel fri贸 que se cocina en lo escondido, en los amantes que se aman a escondidas. Por ah铆 va LaMari, sin saber que transporte escoger porque las opciones son igual de ca贸ticas, un pasaje exagerado urbano ya casi en 60 bolos y que por esto, el metro lleva gente hasta entre cada vag贸n y no de un pasajero si no de muchos metidos ah铆, agarr谩ndose de cualquier cosa con tal de llegar a otro lugar. No a vivir si no a desplazarse, s铆 a vivir esto que se llamo vida, donde la opci贸n es seguir no importa porque lo hagas. Dentro del vag贸n puedes ahogarte, en el medio del vag贸n puede matarte la electricidad, igual es el mismo riesgo, los vagones no tienen aire. La comparaci贸n con el ganado, viene a nuestra cabeza. Todos hablando del caos y todos siendo parte del. Como si no pudieras escapar. Pero cuando a uno le gusta la calle, todo lo que vive, todo esto le sorprende. Esta bueno contarlo.
Es que el mundo se va a acabar, dice alguien por ah铆, pero pienso igual que un escritor que acabo de leer, que el mundo se va a acabar es algo tan antiguo, que a veces da fastidio seguir escuch谩ndolo.
Todos nos queremos ir me dice una amiga que vive de pintar, no se de nadie que quiera quedarse aqu铆.
Mi sensibilidad se ve contagiada y afectada cuando se entera que Juan ya cayo, su camino de delincuente tuvo un fin mas pronto del que esper谩bamos, muchos deben estar tranquilos porque un delincuente menos, para otros es el mismo dolor que deja el querer a alguien, quien sufre es el vivo.
Sigo en este plano, LaMari, entonces decide caminar por un puente que lleva a un parque, y se cruza con dos transformistas, que aunque no quiera piensa que viven de la prostituci贸n. Hace poco LaMari, estaba en otro lugar lejos de la babilonia y ya se hab铆a impregnado de eso que se llama la pista. El caso es que los transformistas ven铆an con una bolsa de cuajada en la mano, y cuando la ven una le dice, mira es queso, ¿lo quieres? LaMari agradecida lo toma. Ella le dice, lo recogimos de la basura pero esta bien, nosotros llevamos aqu铆 ya suficiente comida. LaMari, contenta agradece, pero cuando camina mientras prueba el queso, recuerda que no esta en situaci贸n de calle y que en su casa hay comida, mejor dejarle el queso a Ellas. As铆 que se devuelve a buscarlas y se los da, muy agradecida con que esas cosas pasen, ese queso estaba en una bolsa intacto- aun se bota comida en esa ciudad-. Pero siempre ha sido as铆 cerca de esa zona, en los basureros siempre hay cosas en buenas condiciones.
La otra vez tambi茅n iba en un bus, y si ve铆a a tres mujeres que no se ve铆an en malas condiciones de apariencias, buscando en la basura. Los secretos de la basura, menos mal LaMari tambi茅n le ha ido perdiendo ese asco a la basura y se pregunta todos los d铆as, porque esta tan mal buscar en la basura, o es tan mal visto socialmente.
Hoy LaMari, iba apurada como siempre, tomar铆a otro bus porque necesitaba llegar r谩pido. Caminando por una plazita donde ahora hay unos pacos, y en frente el Museo de Arte Contempor谩nea y al lado un Hotel que hasta hace menos de diez a帽os era el Hilton. El caso es que LaMari ve a un joven con una bolsa de mel贸n, que ella sabia que quiz谩s hab铆a pedido en alg煤n lugar. LaMari iba con mucha hambre, no com铆a desde las 8 de la ma帽ana y 煤ltimamente su metabolismo y amor por la comida no la deja soportar el hambre, as铆 que deseaba comer mel贸n. Sin embargo sigui贸 caminando r谩pido, pero el joven la alcanzo y le dice ¿Quieres mel贸n? LaMari no pod铆a creerlo, hab铆a sucedido su deseo. Agradecida, muy agradecida agarra mel贸n de la bolsa del joven. El Joven, le dice: ¿Tu eres de la pista? LaMari: Bueno ando por ah铆. El Joven estaba muy apenado, porque el mel贸n tenia muchas semillas, y le cuenta a LaMari que eso lo consigui贸 pidi茅ndolo en el restaurante del Hotel, que volver铆a despu茅s de las dos que le daban mas frutas, pero que lo disculpara por la cantidad de semillas. LaMari, super feliz y agradecida por lo que el joven le hab铆a dado, segu铆a comiendo mel贸n. El Joven, le dice que se sienten a comer, LaMari no puede aceptar porque siempre va r谩pido. Pero agradeci贸 ese momento, calmo su hambre. El se llama Alejandro le dijo, y que compart铆a su comida con otros ni帽os de la calle. Mari agradeci贸 que se consegu铆a aun para comer.
Como no, comida hay suficiente, y con la cantidad de comida que se bota se podr铆a alimentar a gran cantidad de personas, as铆 que la comida de la basura aun es una opci贸n, para los que no nos extinguiremos mientras este sistema nos necesite, los pobres, la raza que no se extingue o que no logran extinguir aunque sigan siendo vistos con asco por comer de la basura. Porque ellos no viven mucho de la apariencia. Porque se reconocen. Los nadies so帽ando con salir de pobres, como dec铆a Galeano. Siendo siempre los mas afectados.
As铆 sigue andando este mundo, as铆 van muchas LaMaris, por ah铆. As铆 se quita un poquito las ganas de salir corriendo, justificando la existencia. Gracias al mas bonito de los bonitos, que le ense帽o a LaMari, de los desechos y que la apariencia de la comida es cuestionable, como todo en el mundo. A veces no hay mas opciones si no que hay que salir del hueco.
PD: LaMari, puede usar las rutas urbanas, porque estudia y tiene un carnet estudiantil. Los beneficios de estos beneficios.
Que quede claro que como me leas es tu compromiso, solo escupimos conejos.
El calor que hace recordar aquel fri贸 que se cocina en lo escondido, en los amantes que se aman a escondidas. Por ah铆 va LaMari, sin saber que transporte escoger porque las opciones son igual de ca贸ticas, un pasaje exagerado urbano ya casi en 60 bolos y que por esto, el metro lleva gente hasta entre cada vag贸n y no de un pasajero si no de muchos metidos ah铆, agarr谩ndose de cualquier cosa con tal de llegar a otro lugar. No a vivir si no a desplazarse, s铆 a vivir esto que se llamo vida, donde la opci贸n es seguir no importa porque lo hagas. Dentro del vag贸n puedes ahogarte, en el medio del vag贸n puede matarte la electricidad, igual es el mismo riesgo, los vagones no tienen aire. La comparaci贸n con el ganado, viene a nuestra cabeza. Todos hablando del caos y todos siendo parte del. Como si no pudieras escapar. Pero cuando a uno le gusta la calle, todo lo que vive, todo esto le sorprende. Esta bueno contarlo.
Es que el mundo se va a acabar, dice alguien por ah铆, pero pienso igual que un escritor que acabo de leer, que el mundo se va a acabar es algo tan antiguo, que a veces da fastidio seguir escuch谩ndolo.
Todos nos queremos ir me dice una amiga que vive de pintar, no se de nadie que quiera quedarse aqu铆.
Mi sensibilidad se ve contagiada y afectada cuando se entera que Juan ya cayo, su camino de delincuente tuvo un fin mas pronto del que esper谩bamos, muchos deben estar tranquilos porque un delincuente menos, para otros es el mismo dolor que deja el querer a alguien, quien sufre es el vivo.
Sigo en este plano, LaMari, entonces decide caminar por un puente que lleva a un parque, y se cruza con dos transformistas, que aunque no quiera piensa que viven de la prostituci贸n. Hace poco LaMari, estaba en otro lugar lejos de la babilonia y ya se hab铆a impregnado de eso que se llama la pista. El caso es que los transformistas ven铆an con una bolsa de cuajada en la mano, y cuando la ven una le dice, mira es queso, ¿lo quieres? LaMari agradecida lo toma. Ella le dice, lo recogimos de la basura pero esta bien, nosotros llevamos aqu铆 ya suficiente comida. LaMari, contenta agradece, pero cuando camina mientras prueba el queso, recuerda que no esta en situaci贸n de calle y que en su casa hay comida, mejor dejarle el queso a Ellas. As铆 que se devuelve a buscarlas y se los da, muy agradecida con que esas cosas pasen, ese queso estaba en una bolsa intacto- aun se bota comida en esa ciudad-. Pero siempre ha sido as铆 cerca de esa zona, en los basureros siempre hay cosas en buenas condiciones.
La otra vez tambi茅n iba en un bus, y si ve铆a a tres mujeres que no se ve铆an en malas condiciones de apariencias, buscando en la basura. Los secretos de la basura, menos mal LaMari tambi茅n le ha ido perdiendo ese asco a la basura y se pregunta todos los d铆as, porque esta tan mal buscar en la basura, o es tan mal visto socialmente.
Hoy LaMari, iba apurada como siempre, tomar铆a otro bus porque necesitaba llegar r谩pido. Caminando por una plazita donde ahora hay unos pacos, y en frente el Museo de Arte Contempor谩nea y al lado un Hotel que hasta hace menos de diez a帽os era el Hilton. El caso es que LaMari ve a un joven con una bolsa de mel贸n, que ella sabia que quiz谩s hab铆a pedido en alg煤n lugar. LaMari iba con mucha hambre, no com铆a desde las 8 de la ma帽ana y 煤ltimamente su metabolismo y amor por la comida no la deja soportar el hambre, as铆 que deseaba comer mel贸n. Sin embargo sigui贸 caminando r谩pido, pero el joven la alcanzo y le dice ¿Quieres mel贸n? LaMari no pod铆a creerlo, hab铆a sucedido su deseo. Agradecida, muy agradecida agarra mel贸n de la bolsa del joven. El Joven, le dice: ¿Tu eres de la pista? LaMari: Bueno ando por ah铆. El Joven estaba muy apenado, porque el mel贸n tenia muchas semillas, y le cuenta a LaMari que eso lo consigui贸 pidi茅ndolo en el restaurante del Hotel, que volver铆a despu茅s de las dos que le daban mas frutas, pero que lo disculpara por la cantidad de semillas. LaMari, super feliz y agradecida por lo que el joven le hab铆a dado, segu铆a comiendo mel贸n. El Joven, le dice que se sienten a comer, LaMari no puede aceptar porque siempre va r谩pido. Pero agradeci贸 ese momento, calmo su hambre. El se llama Alejandro le dijo, y que compart铆a su comida con otros ni帽os de la calle. Mari agradeci贸 que se consegu铆a aun para comer.
Como no, comida hay suficiente, y con la cantidad de comida que se bota se podr铆a alimentar a gran cantidad de personas, as铆 que la comida de la basura aun es una opci贸n, para los que no nos extinguiremos mientras este sistema nos necesite, los pobres, la raza que no se extingue o que no logran extinguir aunque sigan siendo vistos con asco por comer de la basura. Porque ellos no viven mucho de la apariencia. Porque se reconocen. Los nadies so帽ando con salir de pobres, como dec铆a Galeano. Siendo siempre los mas afectados.
As铆 sigue andando este mundo, as铆 van muchas LaMaris, por ah铆. As铆 se quita un poquito las ganas de salir corriendo, justificando la existencia. Gracias al mas bonito de los bonitos, que le ense帽o a LaMari, de los desechos y que la apariencia de la comida es cuestionable, como todo en el mundo. A veces no hay mas opciones si no que hay que salir del hueco.
PD: LaMari, puede usar las rutas urbanas, porque estudia y tiene un carnet estudiantil. Los beneficios de estos beneficios.
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