A Stringberg e Ibsen, por habernos visto y observado. Disculpen si es tan poco. Todavía me falta todo por aprender. Julia llora en una banca. Nora se le acerca. NORA: ¿Le pasa algo señorita? JULIA: No. No, se preocupe. Siga su camino. NORA: ¿A qué se deben sus lágrimas? Quizás pueda sentarme a llorar con usted. JULIA: (SECÁNDOSE LAS LAGRIMAS) ¿Por qué lloraría usted conmigo? NORA: Por compasión, por mí. JULIA: Bueno siéntese a llorar. (LLORAN) NORA: Es tan injusto todo. No nos tocó un papel tan fácil, quieren que seamos frágiles y a la vez valientes. Que estemos dispuestas a dar órdenes y a obedecer. Que seamos entre niñas y adultas. Además la culpa de todo es culpa de nosotras. Es triste a veces estar en un mundo donde parece que hayas llegado a ser esclava. No eres dueña de nada. JULIA: Absolutamente de nada. El simple hecho de ser hermosa, de ser joven, de coquetear es juzgado. Y cualquiera de ellos puede dominarte. NORA: Tus padres también te esclavizan. Acabo ...
En la búsqueda de saber prosar...