En soledad, dediquemonos a escribir del mundo. De los que nos ocurre. Y aunque uno no debería darle fuerza a lo negativo hablando de ello, pues todo pasa. A mis treinta y pico de años, tengo más miedo que nunca, de los hombres, del sexo masculino. Pienso que lo peor que me podría pasar es ser un número más de feminicidio. Porque no elegí una vida sencilla, monótona, sedentaria si no que aunque cada vez seamos menos, aún existimos los nómadas, gitanos. Y quizás lo único que podemos medio celebrar, es que y que la liberación femenina nos permitió eso, el ser del 2000 nos permitió ser viajeras. El único motivo que me mantiene de pie aún hoy es poder seguir viviendo el único sueño que tengo caminar sudamérica. Pero así como hay libertad, el patriarcado, el machismo, las enfermedades mentales sexuales, la maldad, los demonios, se han multiplicado. Debemos cuidarnos, para que no digan que también tuvimos la culpa, por locas, por tener sueños distintos, por no tener miedo a caminar, por quere...
En la búsqueda de saber prosar...